Pasar la barrera de los 50 años puede venir acompañado de un deseo de renovarse y cuidar más de la salud. Sin embargo, cuando decidimos dejar atrás la inactividad,el entusiasmo puede jugarnos una mala pasada si intentamos entrenar con la misma intensidad que a los 20. El cuerpo cambia, y la clave para no lesionarse en el intento está en escuchar a los expertos y avanzar paso a paso.
Cuánto ejercicio diario necesitás para bajar el colesterol de forma naturalSegún un artículo de Harvard Health Publishing, retomar la actividad física a esta edad requiere una mirada mucho más atenta hacia el propio organismo. "Tu cuerpo envejeció y las cosas cambiaron", advirtió Clare Safran-Norton, supervisora clínica de servicios de rehabilitación en el Hospital Brigham and Women's, institución afiliada a la prestigiosa universidad y quien busca naturalizar el paso de los años sin que esto signifique algo que haya que lamentar.
Los cambios invisibles del paso del tiempo
A veces los años no se notan por fuera, pero internamente el cuerpo se transforma. "A medida que envejecemos, perdemos masa y fuerza muscular, y los músculos se vuelven menos flexibles y menos hidratados", explicó Safran-Norton. A esto se le pueden sumar pequeños dolores articulares, problemas de equilibrio o condiciones como la presión alta, factores que nos obligan a ser más prudentes antes de levantar pesas pesadas o anotarnos en una clase de gimnasia de alta intensidad.
Por eso, los especialistas recomiendan que el primer paso sea siempre una visita al médico de cabecera. Una vez que tengas el visto bueno, el secreto del éxito está en elegir una actividad que realmente disfrutes —ya sea caminar a paso firme, hacer yoga o tai chi— y comenzar de manera muy progresiva, dedicando apenas 20 o 30 minutos a una intensidad baja.
El movimiento del mes para empezar hoy
Para ayudarte a despertar el cuerpo sin riesgos, Harvard destaca un ejercicio ideal que podés hacer en la comodidad de tu casa: el estiramiento de isquiotibiales sentado. Este movimiento es fantástico para recuperar la flexibilidad en la parte posterior de las piernas y mejorar la postura general.
Para realizarlo correctamente, sentate derecho cerca del borde delantero de una silla con los pies apoyados en el suelo. Extendé la pierna derecha hacia adelante, apoyando el talón en el piso y con los dedos apuntando al techo. Luego, inclinate suavemente hacia adelante desde las caderas, manteniendo la espalda bien recta y apoyando las manos en el muslo izquierdo. Sostené la posición entre 10 y 30 segundos, regresá al inicio y repetí el proceso con la pierna izquierda.